¿Qué tán seguras son las apuestas seguras?

  El concepto de dinero fácil atrae a cualquiera y nunca faltará quien se crea capaz de vencer al sistema. Ya sea desde una simple máquina traga monedas, un torneo de poker o en el caso de esta historia, las apuestas deportivas. A pesar de que no me gusta apostar, creo que me decantaría por la última opción porque en mi mente existe la creencia de que mi "conocimiento" deportivo me da una ventaja y aquí podría explotar un lucrativo negocio y volverme la nueva encarnación de Biff Tannen. La realidad es que poder tener la más mínima clase de éxito en esta aventura del azar es punto menos que imposible. No por nada hay una gran industria que se alimenta del deseo de triunfo inmediato de las personas. Las Vegas, Atlantic City, Reno en los Estados Unidos, Montecarlo en Europa y la lista infinita de casinos que invitan al incauto a desperdiciar todo su dinero, eso si, a cambio de unos cuantos momentos de glamour y sofisticación.

  Muchos soñamos con ser como Sean Connery en su presentación en Dr. No cuando hábilmente al triunfar en una partida de Baccarat con su impresionante "neuf à la banque" se ganó además de una cuantiosa suma de dinero, el cariño temporal de Sylvia Trench (que duraría por el gran tiempo de dos películas, siendo ella la única chica Bond en lograr repetir amoríos con el agente secreto, hasta que Madeleine Swan, interpretada por Léa Seydoux, la derrotara y se volviera el verdadero amor del comandante Bond en la continuidad de Daniel Craig). Pero si ni el mítico (y ficticio) espía ingles se escapa de perder en el juego de cartas como lo demostró en la entrega de Casino Royale, ¿qué posibilidad tenemos los simples y verdaderos mortales?

  Entran aquí las apuestas deportivas. Desde la más famosa y a la vez arreglada pero que mueve cantidades de dinero impresionantes como lo es  apostar en el mundo del boxeo. Pocos espectáculos pueden verse sometidos a tan bajo escrutinio de legalidad, conocerse como el fraude más grande de todos los tiempos y seguir atrayendo la cantidad de espectadores y apostadores como lo hace este deporte. Quizás sea la magia de ver a dos tipos que ni siquiera se conocen matándose a golpes la que nos emocione y nos haga sentir como en tiempos del coliseo romano decidiendo la vida y la muerte de perfectos extraños. Comenzando por los escenarios donde ocurren estas peleas, las mujeres con vestidos largos y ataviadas de joyas, los hombres con trajes sastres cortados a la medida y con los gemelos cosidos con hilos de oro intoxicados por la champaña cara y el olor a sudor con sangre que permea el subconsciente de los asistentes al evento es un oda al mal gusto que haría al mismísimo Fausto regodearse en su crapulencia. 

  Podría seguir así con prácticamente todos los deportes ya que existe el factor humano. Las jugadas de apreciación que dictaminan y condicionan el acontecer de un resultado. Aunque me guste bastante y me duela admitirlo, el fútbol americano es sumamente vulnerable a este tipo de intervención divina, digo, de los oficiales. La naturaleza violenta del juego aunado a la cantidad de reglas que existen sobre la forma de hacer contacto sobre el oponente lo hace presa fácil de las decisiones, digamos apresuradas de quienes tienen la encomienda de mantener la integridad del deporte. Siendo honestos, en todas y cada una de las jugadas de un encuentro se podría marcar un castigo, pero son estas personas encargadas de vigilar eso que solo pueden ver ciertos aspectos del desarrollo de las mismas. No niego que la NFL sea uno de los deportes más entretenidos en su parte final de cada encuentro, pero no hay que ser un genio para unir los puntos.

  Todo esto me lleva al béisbol. No es que este deporte sea perfecto, está lejos de serlo. Si no preguntenle a Armando Galarraga y a su eventual amigo Jim Joyce. Muchos se alegraron al saber de la jubilación de Joe West o al enterarse que Angel Hernandez no estará oficiando su partido. Con las revisiones de jugadas cada vez expandiendo su alcance y quizás en un futuro abarcando el llamado de strikes (quizás algunos me odien por querer esto) el béisbol pinta como un juego que cada vez es menos propenso a ser alterado por decisiones humanas. Hemos visto las consecuencias que han tenido apostar sobre partidos y como uno de los más grandes exponentes de este deporte está fuera de Cooperstown a pesar de su gran trayectoria en las mayores.

  En México el concepto de casino es un poco distinto a otros paises. Las reglas son estrictas sobre el juego en vivo y se limita a las apuestas en máquinas electrónicas (un gran error y fraude a mi parecer, con la cantidad de algoritmos que hay para truquearlas, pero eso es otra historia), los sportsbooks o casinos dedicados enteramente a las apuestas deportivas han proliferado, tanto en presencial como en modo online. La facilidad de colocar una apuesta de cualquier deporte que este ocurriendo en alguna parte del mundo genera una sensación de expertise en el jugador que lo engancha y lo vuelve presa fácil.

  Estamos en los entrenamientos primaverales y caliente tiene ya la posibilidad de colocar una apuesta para campeón de la serie mundial. Los 6 primeros candidatos son.

1. L.A. Dodgers +500

2. Toronto Blue Jays / Houston Astros +850

3 NY Yankees / NY Mets / CHI White Sox +1100

  Los actuales campeones Atlanta Braves caen hasta la séptima posición con +1200. Es decir, si uno hiciera una apuesta de 100 pesos por los Dodgers, de quedar campeones, ganaria 600 pesos (500 + recuperación de los 100 apostados). Podriá parecer buen negocio apostar 100 por los Dodgers, 100 por Toronto y 100 por Houston, de esta manera ganara quien ganara de los 3 habría una ganancia. Peor de los casos apostar 100 por cada uno de los 6 primeros lugares y salir tablas solo con la satisfacción de ganar en caso de quedar campeón el equipo angelino y alguna ganancia con alguno de los otros equipos. Esto obviamente apostando parejo, una cantidad pequeña y solo por diversión. Pero los apostadores no son así. Si algo generan los deportes es la confianza desmedida que ponemos en nuestra afición deportiva por un equipo o jugador. Claramente preferiríamos apostarle esos 600 pesos a nuestra escuadra (Toronto en mi caso) y salivar con la idea de embolsarme 5700 pesos. 

  Si revisamos los nomios de la temporada pasada, al inicio de la campaña, los Angeles Dodgers de igual manera eran los más favorecidos 4/1 o +400, al momento del receso de media temporada mejoraron a 15/4 o +375 y al momento del cierre de cambios 13/4 o +325. Sus probabilidades aumentaban y también el dinero que pagaban de apostar por ellos, es decir, se volvían una apuesta segura. Por el lado contrario los Bravos de Atlanta comenzaron la temporada 8/1 o +800, vino la lesión de Ronald Acuña y cayeron a 40/1 o +4000 y eventualmente en 50/1 o +5000. Si Atlanta no hubiera visto tan poca competencia en su división, lo que le permitió acceder a postemporada como campeón divisional con el peor record de entre todos los calificados e incluso peor que algunos no calificados, eran considerados como el primer candidato a ser eliminado de la contienda. 

  En 2020 los Dodgers dieron la vuelta a un 3-1 y vencieron a Atlanta para continuar en la competencia, en el 2021 un equipo de Atlanta mucho menos poderoso regresó el favor y derrotó a los Angeles para en ambos casos el equipo ganador adjudicarse un nuevo título de serie mundial. Así de seguras son las apuestas seguras.


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