El séptimo sentido del pelotero
En la obra magna de Masami Kurumada "Saint Seiya" conocida para los latinos en su mayoría como Los Caballeros del Zodiaco, el autor introdujo el concepto del Cosmos. Después de los 5 sentidos que conocemos habitualmente como vista, audición, olfato, gusto y tacto se dice tenemos un sexto que no todos tenemos desarrollado por igual, la intuición, eso que nos hace saber que algo va a suceder, un presentimiento de un futuro cercano que es concerniente a nuestra persona. Más allá de estos 6 sentidos se encontraría otro que el mangaka refiere como el séptimo sentido. ¿Y qué es este séptimo sentido? Se trata de explotar la fuerza vital que hay en nuestro interior, absorber la energía misma de los átomos que nos constituyen y poder utilizar este poder para realizar el milagro que nos estamos proponiendo a conseguir. Esto significa hacer estallar el Cosmos.
La pregunta que me imagino se está haciendo en este momento. ¿Qué diablos tiene que ver esto con el béisbol? Permítame un momento y trataré de explicarme. En el mundo del "scouteo", es decir, cuando se visualiza a los futuros jugadores desde las fuerzas básicas y se analizan sus intangibles solo mediante el ojo del experto, comúnmente suele utilizarse una escala de cinco herramientas. Estas son el bateo de promedio, el bateo de poder, la velocidad, la defensa y el talento general del brazo.
Estás 5 habilidades son algo que ya tenemos. No se puede enseñar a alguien a ser rápido. Se puede volver a alguien más rápido con la técnica correcta para correr y pulir su habilidad. La regla indica que todos tendremos virtudes y defectos, algunos en mayor medida que otros. Así que encontrar a alguien que tenga estas 5 herramientas con un potencial más alto que el promedio es en verdad como encontrar a la gallina de los huevos de oro. Ni siquiera el pelotero más completo de la última década, Mike Trout recibió una calificación de 5 herramientas, al considerar que la fuerza de su brazo no era tan impresionante como sus otras habilidades. Solo con mucho trabajo y esfuerzo a lo largo de los años ha conseguido llevar su brazo a los criterios de perfección que los entendidos del béisbol tanto vanaglorian (justo cuando sus otras habilidades comienzan el declive propio de la edad).
Si este hombre no recibe entonces la aclamación popular como un jugador perfecto, ¿Qué esperanza pueden tener los demás jugadores, que aunque excelentes a nivel de la gran carpa, no son tan completos como el señor Trout? Es aquí donde me gustaría hablar de la sexta herramienta. La conciencia beisbolera, traducida del termino mucho más impactante "awareness" es lo que permite a un jugador sobresalir en ciertas situaciones. Suplir la carencia de habilidad ya sea por envejecimiento o por algo con que no fue privilegiado físicamente con entender el deporte a su máxima expresión. Mantener la concentración y recurrir a otras tácticas para lograr imponerse sobre un contrincante superior.
Incontables encuentros se han decidido por la genialidad de la estrategia y muchos otros por el llamado error mental, ese que no va a la pizarra pero duele más porque al ocurrir daña las estadísticas de alguien más, generalmente el lanzador. Entender el momento del partido, ya sea la cuenta de un turno al bat, el posicionamiento del cuadro, los números que tiene el rival en la caja de bateo y sus zonas donde es vulnerable y por donde ni locos deberíamos de pasarle un lanzamiento.
Billy Bean lo entendió y le puso un nombre. Sabermetría. No es un concepto nuevo, solo es plasmarlo en una idea y convertirlo en una ideología de juego. Los jugadores se dejaban llevar por su conocimiento del juego y tomaban ventaja del rival. Ahora es un proceso que involucra a toda la organización y desde dirigentes, entrenadores y algunos jugadores están involucrados en la toma de decisiones apoyados por toda la ayuda que la tecnología puede aportar mediante infinidad de datos y estadísticas. Y aún así falla y el aficionado es el primero en reclamar. Deberían de jugar con el corazón, con el librito y no hacerle caso a tonterías.
Y este es precisamente el séptimo sentido. Tampoco es un concepto nuevo, es solo ponerle nombre a algo que ya existe. Es la confianza en uno mismo y las ganas que se tienen de triunfar. Tomando como ejemplo a la NFL y la reciente victoria de Joe Burrows para lograr el campeonato de la AFC sobre Patrick Mahomes. El joven suda confianza y no se ve de otra forma más que de campeón en los Ángeles el 13 de febrero. Sin pecar de modestia hizo declaraciones donde dijo que fácilmente podría llegar a un partido de la NBA y anotar 15 puntos en un partido. LeBron James de igual manera siempre pensó que podría jugar como receptor abierto en los Vaqueros de Dallas y ser exitoso. Tom Brady, el máximo ganador del deporte de las tacleadas nunca ha dudado que pudo haber sido un catcher exitoso con los Expos de Montreal. La verdad se puede aplicar a cualquier disciplina, la confianza en uno mismo puede llevarnos a triunfar en cualquier escenario. Y también puede destruirnos.
Sin tratar de ser idealista o querer ser poético, la confianza en uno mismo necesita ser encaminada. Tener un objetivo que no solo sea personal si no una gloria compartida para poder mantenernos con los pies sobre la tierra. Por eso cuando en el béisbol, un jugador se para en el plato y está esperando el lanzamiento definitivo, a pesar de estar solo, no está jugado nada más para el si no representando a una organización, fanaticada, ciudad o país. Y no importa si es un cinco herramientas o un jugador situacional que quizás es su última oportunidad de generar algo en su carrera, si enciende su séptimo sentido las probabilidades de éxito crecen infinitamente.
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